La milagrosa reducción de emisiones de CO2 del sector industrial español
El sector industrial español ha reducido sus emisiones de CO₂ en más del 30% en los últimos 20 años, muy por delante de otros países como Francia (-26%) o Alemania (-14%). La reducción se ha dado prácticamente en todos los sectores industriales (con la excepción de Química Básica), tal como puede observarse en el siguiente gráfico.

Esto ha sido motivo de celebración y ha sido presentado como un éxito de la política de descarbonización.
Una historia un poco más compleja
La reducción de las emisiones de CO₂ se puede atribuir a tres factores: (a) el cambio en la intensidad de las emisiones de los combustibles usados, (b) la eficiencia energética y (c) el nivel de producción industrial.
Si tomamos estas tres variables, encontramos un resultado notable, tal como puede verse en el siguiente gráfico:

En concreto, la notable reducción del sector industrial se debe principalmente a dos factores:
- Cambio en la intensidad de emisiones (-16%): La sustitución de combustibles fósiles por fuentes de menor impacto ha sido el mayor impulsor de la reducción de emisiones.
- Desindustrialización: La caída de la producción industrial ha reducido el total de emisiones, pero esto no representa una mejora en productividad ni eficiencia. De hecho, el valor agregado industrial ha caído un 16%, lo cual, junto con la intensidad de emisiones, es la variable que mejor explica la caída de las emisiones del sector industrial.
Es llamativo que el aporte de la eficiencia energética haya sido relativamente modesto, con una mejora de apenas un 1% en los últimos 20 años.
Está claro que la meta para descarbonizar no es desindustrializar el país, sino lograr una reducción en la intensidad de emisiones junto con un aumento en la eficiencia energética. En este sentido, existe una clara oportunidad.
¿Por qué la eficiencia energética aún no ha logrado un impacto mayor?
Al analizar las diferencias entre sectores, podemos observar que algunas industrias han logrado reducir rápidamente su intensidad de emisiones (CO₂ emitido por unidad de energía usada) y aumentar su eficiencia energética (energía usada por unidad de valor agregado).
Por ejemplo, el sector de alimentos y bebidas ha hecho un esfuerzo por sustituir calderas de gasoil y gas por bombas de calor alimentadas por electricidad, las cuales son mucho más eficientes. Esto les ha permitido usar una fuente de energía de menor emisión y, al mismo tiempo, mejorar la eficiencia.
Sin embargo, hay otras industrias en las que esto es mucho más difícil. Un ejemplo claro es el del cemento y la química básica, donde no se ha reducido la intensidad de emisiones. Esto se debe a que ambas industrias se han concentrado en áreas que requieren el uso de combustibles con altas emisiones.
En el caso del cemento, la caída en la producción ha llevado a que la actividad se enfoque más en la producción de clínker (más intensiva en CO₂) en lugar de la molienda de cemento. Esto refleja el reto técnico y financiero de descarbonizar procesos de alta temperatura. Sobre este tema ahondaremos en próximas entregas.
Cabe destacar que el Global Energy Perspective 2024 de McKinsey señala que las emisiones globales de CO₂ por combustión y procesos industriales aún no han alcanzado su pico y se espera que continúen creciendo hasta el periodo 2025-2035. Esto indica que, a nivel global, la eficiencia no ha avanzado al ritmo necesario para compensar el crecimiento en la demanda de energía.
Algunas de las razones detrás de este avance insuficiente incluyen:
- Bajo precio del carbono: El costo global del carbono sigue siendo demasiado bajo para incentivar masivamente la eficiencia y la reducción de emisiones.
- Barreras en inversiones: Muchas empresas industriales enfrentan dificultades para justificar financieramente grandes inversiones en eficiencia energética, especialmente en mercados con costos energéticos bajos.
- Retos en la electrificación: La electrificación de procesos industriales clave avanza lentamente debido a los elevados costos de financiamiento de líneas de transmisión, la obtención de permisos y los desafíos tecnológicos en procesos de alta temperatura.
El desafío y la oportunidad
Si queremos acelerar la descarbonización, la eficiencia energética debe ser una prioridad global. Algunas acciones clave para lograrlo incluyen:
✅ Regulaciones que premien la eficiencia: Normativas claras y consistentes pueden incentivar a las empresas a adoptar tecnologías más eficientes.
✅ Mayor inversión en digitalización y optimización de procesos: Tecnologías como la inteligencia artificial, el análisis de datos y el Internet de las Cosas pueden maximizar la eficiencia energética.
✅ Un esfuerzo sistémico que permita mayor electrificación o el uso de combustibles verdes: La realidad es que electrificar procesos industriales, en especial los de mediana y alta temperatura (más de 180 °C), requiere una acción colectiva. Esto implica inversiones en generación y transmisión eléctrica, agilización en la obtención de permisos y un compromiso por parte de empresas y tecnólogos para desarrollar soluciones costo-efectivas.
¿Estamos listos para dar el siguiente paso?
Hemos visto que la reducción de emisiones en la industria española no ha sido impulsada principalmente por eficiencia energética, sino por cambios en fuentes de energía y desindustrialización. Si queremos una descarbonización real sin sacrificar el crecimiento, la eficiencia energética debe convertirse en una prioridad estratégica.
🚀 ¿Qué opinas?
🔹 ¿Cuáles crees que son las principales barreras para acelerar la eficiencia energética en la industria?
🔹 ¿Has visto casos de éxito en sectores difíciles de electrificar?
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